lunes, 12 de diciembre de 2016




Para hablar de la muerte

Para hablar de la muerte hay que ser mercenario
y sentir en tus manos la sangre del enemigo.
Para hablar de la muerte sobra la cordura
es un lastre en el viaje hacia el dolor antiguo.
Para hablar de la muerte hay que perder los miedos
y mirarla de frente con valor infinito.
Para hablar de la muerte no valen subterfugios,
ni excusas, ni aguas tibias,
ni ser funambulista trabajando con red.

Para hablar de la muerte hay que bajar al lodo
y tragarse la ciénaga amarga del saber.
Para hablar de la muerte hay que callar en vida
y en el silencio crudo escuchar su aliento.
Para hablar de la muerte no basta ser poeta,
hay que ser más cabrón y escribir con las vísceras.
Para hablar de la muerte no bastan las metáforas,
enmudecen marchitas al notar su presencia.

Para hablar de la muerte hay que escribir con sangre
con falanges torcidas sobre pieles salvajes

de almas irredentas.
Para hablar de la muerte hay que hacer un monólogo,
porque ella nunca miente, porque ella nunca habla,
porque ella siempre sabe que escribirá el epílogo
de toda esta vil farsa.

Para hablar de la muerte no hacen falta los gritos,
tan sólo la intención de perderse en su abismo.

Sólo hay una palabra que no debe mentarse,
es su talón de Aquiles,
y se pronuncia:

Fe.


Bl0king

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