sábado, 1 de abril de 2017

Crónicas urbanas II

Sucedió en el norte, en un pub tranquilo de una de las calles paralelas a la principal arteria de la ciudad.
Fue por la tarde, el local estaba a mitad de su capacidad, había bastante gente.

Una joven estaba sentada en su interior en una mesa con su niña en brazos, un bebé rollizo y hambriento. Estaba tomando un café con unos churros. En un momento dado empezó a dar el pecho a su hija.
Algunos empezaron a murmurar, incluidos los camareros.

Diez minutos después uno de esos camareros, tras consultar con el dueño, le dijo a la chica que estaba lactando que hiciera el favor de taparse que estaba molestando a otros clientes. Ella se negó, con asombro y enfado a partes iguales. Fue entonces cuando intervino el dueño y le invitó a abandonar el local si no deponía su actitud.

Y ella se marchó, indignada pero con la cabeza alta.
Vivimos en un país donde hay quien se ofende por sistema, nos asusta más un seno desnudo que un sistema corrupto.

A mí me lo contó ella, también me dijo que no volvió a tomar nada en aquel bar.

Francamente, yo tampoco.



Bl0king

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