lunes, 24 de abril de 2017

La colmena

Las ventajas de vivir en una colmena son evidentes. En una vivienda unifamiliar las averías que se producen en la misma deben ser subsanadas por el propietario, en un edificio, por el contrario, todo el mundo corre con los gastos del arreglo.

Esa es una ventaja.
Pero también hay desventajas.

Contaré dos que me han pasado entre ayer y hoy, sin ir más lejos.

En mi edificio hay mucha gente que tiene perros y la mayoría de los dueños son responsables con sus mascotas. Pero en toda colmena que se precie también hay zánganos que se dedican a incordiar por sistema. Porque los hay que en lugar de bajar a su perro a la calle a hacer sus necesidades, los sueltan por la escalera y el animal busca el rellano de un piso donde dejar su líquida firma en el mejor de los casos. Como suele ser un momento breve no es fácil pillar al escritor dejando su rúbrica y además, a ver quién sabe a quién pertenece la susodicha.

Además de los zánganos, que los hay en una cantidad justa para alterar la paz de la comunidad, también hay problemas que se transmiten de unas celdas hexagonales a otras.

Por ejemplo, en la celda uno la abeja Filomena, que ya es anciana, tuvo un percance con su lavadora e inundó su suelo. La humedad, que es muy suya por no decir entrometida, enseguida penetró en la estructura de la celda y acabó saliendo por el techo de la celda de abajo, que es la mía, levantando toda la pintura de una forma surrealista.


Como en mi celda somos más de Velázquez o Goya, arte clásico, vamos, tocará llamar al seguro para lo segundo.


Y fregar el Amazonas amarillo para lo primero,(no sea que nos resbalemos y caigamos al salir del museo hacia el ascensor) pequeñas vicisitudes que ocurren en el interior de la colmena.

Tras el fin de semana, las abejas volveremos a salir, volando, a libar polen de distintas flores: oficinas, despachos, fábricas, restaurantes, hospitales... para sobrevivir en esta jungla de asfalto que es la urbe.

Los zánganos, mientras, seguirán lastrando nuestro vuelo con sus habituales mojones de insolidaridad.


Bl0king

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