viernes, 7 de abril de 2017


Jack

Sobre las gélidas nieblas del Támesis
mis huellas serpentean humedades,
la carne deja un rastro en el ambiente,
metálico sabor de fresca sangre.

Depredador asiduo de burdeles
en busca de placeres imposibles,
la noche deprava mis sentidos
y afila los cuchillos de la muerte.

Cada homicidio supera al anterior,
úteros, riñones, corazones,
se quedan tan vacíos como yo,
sin savia sólo son quebrados árboles.


Mary Ann Nichols, tú fuiste la primera,
Annie Chapman seguiste la cadena,
Elizabeth Stride fue la tercera
y después mi memoria no recuerda.

Y mientras deambulo entre las sombras
el plagio a mi obra desmerece
la fama de asesino sinuoso
letal como las pérfidas serpientes.

Scotland Yard buscaba a alguien con capa,
a un varón homicida y solitario,
de mediana edad y un aire respetable,
carnicero, matarife o cirujano.

El misterio enturbiará las aguas
y mi abisal presencia se hará mito.
A veces los ángeles esconden
bajo de su belleza mil abismos.

Bl0king

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