miércoles, 31 de enero de 2018



A contracorriente

Escribir por inercia es fácil, te dejas llevar y vas soltando lo que se te ocurra. Sin embargo, hay gente que escribe a contratiempo, forzando cada palabra, retorciendo lo obvio, obligándote a saborear cada línea sin prisas, incluso parándote a repetir una frase para acabar de entenderla, o intuirla.
Y no, no hablo de mí.
Estoy pensando en alguien en concreto, que me ha enseñado que el lenguaje es una poderosa herramienta de comunicación, con la que podemos transmitir sensaciones y sentimientos de una forma casi mágica.
Los textos correosos afilan nuestra mente, no hay que esquivarlos, al revés, hay que bucear en ellos para detectar si verdaderamente hay profundidad o si solo son charcos poco profundos con las aguas turbias.
Leer es anidar en otras realidades y hay algunas que causan escalofríos, sacuden el alma, electrificando todo tu presente.
Eso y más.
Pero hay que leer, claro.


Bl0king

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